Sevilla, 29 de Octubre de 2005


        "...Yo soy Aurora Gil de Montes, hija de Julio Gil de Montes Huarte. El tio Eugenio fue un encanto de tio, cómico, inteligentísimo, educado y campeón de ajedrez, y viajó mucho por el mundo con el famoso Capablanca, pero nos quiso mucho y según él, prefirió dejar sus huesos en Cuba. No se casó ni tuvo hijos, pero cuentan que se enamoró de una gitana bailarina española que le robó el corazón y la plata; entonces decidió ser Cura, trató en Roma, se arrepintió y volvió a Cuba. ¿Verdad que es interesante la historia aunque fuese cierta o no?..."





        Así nos contaba Aurora (conocida por Mima) en diciembre de 2003 por un correo electrónico, cómo era su tio Eugenio Gil de Montes Huarte. Su padre Julio emigró desde San Sebastián a Cuba y tuvo 13 hijos. Aurora Gil de Montes Machado fue la 10ª hija, y hace unos 50 años emigró a Estados Unidos. En octubre de 2005 se puso en contacto con los Gil de Montes de España, en concreto con Mª Eugenia Gil de Montes Insausti, hija su primo hermano Eugenio Gil de Montes Artola.

        Aurora tenía una tía en San Sebastián, hermana de su padre llamada Leonor Gil de Montes Huarte y para su venida a España desde New York, se puso en contacto con Mercedes Arruti, hija de Alejandro Arruti Gil de Montes e hijo este a su vez de Leonor. Desde Madrid las dos viajaron hasta La Herradura en Granada a conocer a Mª Eugenia, la cual tuvimos ocasión de conocer este verano (13 de agosto de 2005). Pasaron tres días juntas recordando la época cuando eran pequeñas e intercambiando numerosas fotos y anécdotas.






        Desde La Herradura emprendieron su viaje hasta Sevilla, donde llegaban en torno a las 11 de la noche del día 28 de octubre. Allí les esperaba en la estación Antonio Gil de Montes Matiola, que tras conocerse las trasladó al hotel en donde se hospedarían. Por el camino no hubo tiempo suficiente para todo lo que tenían que contarse, pero había que descansar pues el día siguiente se presentaba cargado de emociones con un gran encuentro.





        El día 29 a las 12 de la mañana esperaban Aurora y Mercedes en pleno corazón de Sevilla y al pie de la Giralda, la llegada de Manuel Gil de Montes Ferrera que llegaba desde Jerez, y Antonio Gil de Montes Matiola; pasearon por el centro y tras tomar un refresco en una bar se dirigieron al restaurante donde almorzaron los cuatro (foto adjunta). Tras el postre actualizaron el árbol genealógico de los Huarte, con importantísimas aportaciones de datos cedidos por Aurora y Mercedes.


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        Aún no habían terminado las sorpresas para ellas, porque se trasladaron a la cafetería del hotel para tomar café y allí les esperaban muchos otros miembros de las familias Gil de Montes. A las representaciones de los Huarte por parte de Mima y Merche, se unieron nuevas representaciones de los Llinás, pues junto con Manuel y Antonio, también estuvieron Jorge González Gil de Montes, Loli Barea (hija de Juan Barea Gil de Montes), y los padres de Antonio: Antonio Gil de Montes García y Esperanza Matiola.







        Y no sólo estuvieron las ramas Huarte y Llinás, sino también la rama Ponce, pues tuvieron la suerte de contar con la presencia de los hermanos Gerardo y Pilar Hernández Gil de Montes, el primero desde Sevilla y la segunda desde Jerez de la Frontera. Con ellos vinieron los respectivos cónyuges e hijos. Ningunas de las tres ramas se conocían entre sí y fueron momentos muy gratos.

        En la imagen superior aparecen de izquierda a derecha Jorge, Loli, Gerardo, su esposa Teresa y su hija, y Pilar. Y en la imagen inferior también de izquierda a derecha Aurora, Manuel, Merche, Antonio y sus padres Antonio y Esperanza.




        Aurora enseñó muchas fotos de sus tíos, primos y sobrinos, y contó algunas anécdotas muy curiosas sobre el orígen de los Gil de Montes, una historia vivida en un viaje que le reveló la existencia de un monte, orígen de las raíces de los Gil de Montes, situado en la cordillera... pero será en otra ocasión cuando se detalle esta historia.



          Pero llegó el momento de la despedida, tras unos momentos entrañables, llenos de vivencias y emociones, y la foto de familia, por y para Merche y Aurora. Así terminó la jornada dejando un grato recuerdo para todos.






        En la estación de Santa Justa se vivirían los últimos instantes de convivencia para Aurora, Merche y Antonio. quien las trasladó hasta allí y tomaron un café antes de la partida. La fuerza de los genes y el poder de la familia hizo posible todo esto. "Mercedes, Aurora, nos volveremos a ver pronto. Mientras tanto siempre os llevaremos en nuestros corazones. Gracias por regalarnos estos momentos maravillosos..."

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